EL EXCEPTICISMO GENERALIZADO Y EL CAMBIO CLIMÁTICO
14 de enero de 2010.- Vivimos hoy, en España y en los países hipanoamericanos, una etapa de escepticismo generalizado, en el que hacen caldo gordo los profetas "a la Joseph Smith", y en general, los profetas que exigen obediencia sin presentar pruebas (Smith fue el fundador del mormonismo, indicando que había leído una tabletas grabadas en oro que, ¡vaya casualidad! había devuelto al ángel que se las había enseñado, de manera que nadie podía comprobar el volcado lingüistico que hizo al americano).
Hoy se pone en tela de juicio a los que realizan juicios, a los propios jueces. Pocas de sus resoluciones se respetan. Ejemplo: España y Argentina. La razón más clara para rechazar el respeto es: "A mí me han votado", como si el voto (de minorías mayoritarias) otorgase, como al Papa, la infalibilidad. Hoy se rechazan los argumentos de los científicos. El argumento mas general para el rechazo es personal: Intereses de partido (¡cómo si los no partidarios estuviesen interesados en los partidos!), o intereses golfos de los científicos.
El problema grave es la falta de argumentos: En el caso reciente de Argentina no se discuten los argumentos del juez. Éste puede tener toda la razón del mundo, pero se rechaza su sentencia diciendo que la pronuncia por su propio interés. Lo mismo ocurre en Venezuela, y con tremenda frecuencia en España, donde por ejemplo se considera el paro como algo venido del cielo o del infierno, pero no causado por políticas deficientes, de manera que cuando alguien señala el horror de las colas del paro no se sugieren remedios, sino solo expresiones despectivas personales.
Con respecto al cambio climático, se rechaza la evidencia (por ejemplo, las recientes oscilaciones bruscas de calor a frío a calor y las nevadas intempestivas) y se sugieren siempre "otras causas" sin especificar sus efectos de manera cuantitativa: Variaciones naturales, influencia del Sol, planetas cero, …, etc.
En el campo de la neurología se sigue, aún, hablando del alma: se dice que el cerebro no puede generar conocimiento, conciencia, ni voluntad. Cuando se pregunta: "Entonces, ¿Cómo se genera?", no hay explicación, sino afirmación tajante sin aportación de prueba alguna: Existe el "alma" que está creada por alguno de los distintos dioses que se supone controlan el universo (cada secta el suyo, o los suyos).
Sobre el cambio climático la secuencia es clara: Si yo veo, a 20 metros de mis ojos, a una persona apretar a otra una pistola en la sien, escucho un disparo, y veo a la segunda persona caer al suelo, siempre puedo pensar que una variación natural, un infarto de miocardio que no tiene nada que ver con el disparo, ha hecho perecer a esa persona: Siempre puede haber una explicación "natural".
Si yo sé que cuando aumenta la concentración de gases de tres o más átomos en la atmósfera aumenta la temperatura de ésta, si compruebo que la concentración de un gas de tres átomos, el CO2, ha aumentado de manera escandalosa en la atmósfera del planeta, si yo mido la temperatura del mismo y compruebo que ha aumentado en los últimos 120 años, siempre puedo decir que este último aumento no tiene nada que ver con el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera.
Siempre puedo decir, como alguien dijo a Miguel G. Corral hace dos días tras la nevada de Enero, que esa nevada es una variación natural del clima, que el cambio climático no tiene nada que ver con ella.
La segunda persona ha muerto por causas naturales, y el disparo no ha tenido nada que ver con esa muerte. Los jueces sentencian por razones personales y a los investigadores les mueven obscuros intereses económicos.
¿O no?